Universo Índigo

UN LUGAR ENTRE ÉSTE Y OTROS MUNDOS



Difícil es lo que intento expresar… mucho.

Las palabras de este mundo no se correlacionan entre sí dando una idea ni tan siquiera acertada de lo que intento decir.

No hay palabras, no hay forma humana de hacerlo entender…

Es como…. como si tomo aire y me lleno, pero vuelvo a tomar y a tomar, y me inflo… pero ese aire no lo puedo expulsar…. se va acumulando en mí….

Espiración es lo que necesito.

Voy engrosándome y no encuentro la forma de dejarlo ir. No sale por ninguna parte, pero tengo que seguir inspirando. Sino, moriré. Pero no muero al contener tanta presión en mi interior.

Busco en mi desesperación una palabra mágica que haga desaparecer ese impedimento que no deja salir el aire.

Y no la encuentro. No sé ni lo que estoy diciendo… no puedo pensar…. No sé por qué me ocurre esto…

Sé que existe una forma; una solución. Sé que la hay, porque el universo entero me repite que no soy la primera persona que vive esta experiencia, pero no soy capaz de verla.

Miro arriba, abajo y hacia los lados. Tengo que encontrar algo que me ayude a respirar, porque mi ser tiene un límite, que no conozco y no sé cuanto tiempo más aguantará.

Cierro los ojos, pienso, medito mientras busco mentalmente cualquier idea nueva que me ayude a convencerme de que al final encontraré la manera, sea cual sea.

Los aprieto, no veo nada, casi me duelen de tanto esfuerzo. Pienso y pienso… y empiezan a fluir imágenes, emociones, recuerdos,… desde alguna parte. No los puedo controlar.

Mi mente da un millón de vueltas por segundo mientras intento detenerla, pero es imposible. Ha tomado las riendas y ahora solo puedo dejar que me lleve a donde sea… a donde ella quiera…

Así que ahora tendré que esperar tranquilo el desenlace.

Pero no tengo miedo.

Quizá podría plantearme cual sería la peor forma de terminar con la situación, pero ante el desconocimiento de mi propia mente y la fuerza que tiene, no puedo esperar nada. Todo es una sorpresa, agradable o fatal, pero lo es.

Así que he decidido sentarme. Estoy aquí, tranquilamente esperando lo que tenga que llegar, sin ilusión, con desánimo, pero con la esperanza de que alguna vez terminará.

Ya me he relajado y sigo inspirando ese aire cada vez más denso que ya no tiene cabida en mí.

He dejado de preocuparme por lo que venga, porque no depende ya de mí. Seguramente nunca ha dependido. Pero hasta ahora no me había dado cuenta.

La vida tiene su ritmo, y las cosas van sucediendo como deben suceder. Nadie, con ninguna acción se interpondrá en la voluntad del destino. Solo puedo cerrar los ojos y esperar a que llegue mi turno. Todo es eterno y no hay prisas. Así que me pondré más cómodo en este asiento y me colocaré mejor. Esperaré mejor. Y me dedicaré a observar la vida, lo que trae, lo que lleva, y lo que deja ver.

Estoy descubriendo cosas de las que no tenía ni idea. Ni siquiera sabía que existían. Veo cómo la gente halla la felicidad de forma tan extraordinaria que me parece increíble. Las pequeñas cosas cobran tanto valor que lo más grande y caro, se hace insignificante.

Estoy empezando a disfrutar de estos descubrimientos como si fuera un bebé con un juguete nuevo. Antes no podía imaginar nada parecido... no puedo salir de mi asombro. Al estar en mi asiento, en mi espera, estoy aprendiendo cosas que si las hubiera conocido antes me habría hecho feliz. Casi seguro que habría visto los problemas de otra forma, los hubiera entendido, sabría que no me equivoqué en ninguna decisión aunque me lo pareciera. ¡Es que no existen los errores! Nunca lo hubiera pensado…

Todo es por un gran motivo, que ahora empiezo a comprender.

Lástima que ya no me quede tiempo. El aire sigue entrando en mí, mientras estoy aquí sentado en mi trono de espera, en mi sillón eterno. Solo me resigno a respirar y observar.

Si, solo a eso....

Pero, ¿que digo?, ¿estoy respirando?

¡Estoy libre por dentro, no hay aire acumulado! Entra y sale sin problemas, ¡respiro! sigo ¡vivo!

No sé cómo ni cuando ha pasado lo que tenía que pasar, ni como se ha abierto mi vida, no lo sé..... Pero aunque sé que ha existido ese problema ahora no me preocupa en absoluto.... vivo.

Y ahora tengo la oportunidad de disfrutar haciendo todo lo que he descubierto que me hace feliz. Puedo abrir mis ojos y dejar que la vida me enseñe lo que quiera... puedo cerrarlos y caminar a oscuras, porque seguro que si decido hacerlo y lo llego a experimentar, es porque así habrá de ser... ahora lo sé.

Entonces seré feliz... aunque ya empiezo a sentirlo, siento que la felicidad entró en mí desde el momento en que me di cuenta de que me había perdido muchas cosas…

Sí, creo que soy ¡feliz!, aunque no sé muy bien cómo hay que sentirse cuando uno lo es.

Creo saber que la clave está en no planteárselo demasiado. No pensar cómo llegó ni cuanto durará, y solo disfrutar del momento en sí. Mientras más intenso lo sienta y más me concentre en él, más tiempo le habré dedicado y más feliz me habré sentido.

Así lo haré. Probablemente un día me despierte y diga ¡sé que soy feliz! y aún seguiré dentro de ese momento de felicidad. Un momento nada más. Un instante de la eternidad que habrá sido toda una vida; la mía.

Y realmente lo seré… y como creo que no puedo equivocarme, diré que creo que ya lo soy…

… aunque este momento de felicidad sea solo un pestañeo del universo, pero es solo mío…, es mi vida…, es mi tiempo... es, quizá, un suspiro en la nada…


Seguidores