Fue una tarde de otoño. La arboleda estaba desierta y, solo el rugir del viento sobre los árboles, distraía a Josh de sus pensamientos :
" Me gustaría vivir en libertad. Ser simplemente uno más. ! Oh , Dios mio ! ! mi vida! ¿Qué sentido tiene mi vida?. Quizá me gustaría morir. "
Y una hoja , mecida por el viento, fue a posarse sobre su zapato, tan pulcramente limpio que daba asco.
Esa hoja no era normal, procedía del árbol de la sabiduría y, aunque parecía extraño. poseía una inscripción en el dorso.
Josh, sorprendido aunque intrigado, procedió a leerla :
" Como es arriba es abajo. Y así ha de ser para todos los seres humanos. Si quieres llegar a la cumbre, antes tendrás que bajar al valle. O bien a aprender, o bien a ayudar a tus hermanos. Así ha sido dispuesto por el buen Dios que tanto te quiere"
Josh se incorporó y levantó la vista. El sol se escondía en el horizonte
formando contrastes de bellos colores. Intentó tranquilizarsu inquietud y desasosiego. Sonrió desesperadamente y pensó :
" El anochecer de mi alma en una tarde de otoño "
Fue entonces, cuando sintió la presencia de alguien en su espalda y giro sobre sus pies. Aterrorizado, observó como un ser de más de dos metros le sonreía. Con cara, pero sin rostro. Con rostro, pero sin cara. Posó su mano sobre el hombro izquierdo de Josh, tranquilizándolo al instante.
El extraño visitante deslizó suavemente su sabiduría :
" Te ha sido revelado el secreto de la vida. No dudes, no desesperes. Empieza a andar hacía el valle y derrama lo que eres sobre los demás.
Yo estaré contigo. "
Dicho ésto, desapareció, difuminandose suavemente. Josh se que mirando el hueco que había ocupado el visitante y pensó :
" Sin duda, era un mensajero. El rostro de Dios. Iré ligero de equipaje y me pondré en camino para no estar nunca más en sitio de nadie "
Anónimo
