Universo Índigo

UN LUGAR ENTRE ÉSTE Y OTROS MUNDOS


1ª Parte: Niños Índigo I


En los últimos años la mentalidad y el carácter de la sociedad está transformándose.

Creencias fuertemente arraigadas en los sistemas familiares vienen siendo suplantadas por nuevas ideas y concepciones de tendencia más liberal. Las antiguas costumbres que nuestros antepasados mantuvieron como línea de estructura familiar y social, se están viendo alteradas desde hace ya algunos años por nuevos modelos de conducta y de pensamiento.

El siglo XX ha sido una época difícil casi para todo el planeta. Destacándose por el avance de la ciencia y el gran esplendor tecnológico resultado de la misma, hay otros muchos campos no tan positivos que han sido decisivos a la hora de preparar socialmente la mentalidad general hacia una nueva esperanza de cambio y mejora.

La guerra mundial, batallas sin sentido, sistemas políticos rigurosos y estrictos…étc entre otros, han sido factores muy determinantes de estos años que sin duda han marcado un hito en la historia de la humanidad, pero sobre todo en el carácter y forma de pensar de las personas que vivieron y/o nacieron en esa época. Es muy fácil hoy día identificar a dichas personas. Denotan un carácter serio a la hora de enfrentar la vida. Antes de cualquier decisión optan por actuar con mesura y piensan sobre todo en lo que pueda pasar después. Cierto aire de esperanza se descubre en su mirada, pero al mismo tiempo, se contempla un brillo diferente en ella. Un destello atemporal que mantiene vivo todavía, el recuerdo de aquellos años difíciles en los que nadie era libre de pensar y actuar como dictaba su corazón, sino a merced de unos prejuicios muy radicales que sin razón al entendimiento había que acatar sin más.

Llegó un momento en que los límites de la ética y la moral estaban tan saturados que todo indicaba que pronto habría de producirse un cambio. La sociedad tenía que modificarse, tenía que establecer otra organización que permitiera a las personas a sentirse como tal. A sentirse realmente vivas.

Y la propia naturaleza fue sigilosamente instaurando ese plan de transformación en la mente mundial.

Allá por los años setenta, comienza un movimiento de liberación tan radical que coge por sorpresa a mucha gente. Los “hippies” aparecen poco a poco por muchos rincones de Europa y de América dando fuerza y valor a los derechos de los seres humanos. Abogando por la libertad de expresión, la capacidad de tomar sus propias decisiones y actuar según las mismas, su nueva forma de pensamiento se fue extendiendo entre la población.

Perseguidos en un principio por las autoridades vigentes, su movimiento “Nueva Era” se contraponía a todas las leyes y normas morales que se respetaban en aquella sociedad.

Quizá fuera una forma radical de decir “Ahora somos nosotros, las personas, las que tomamos las riendas de nuestra propia vida y haremos lo que nos apetezca para ser felices”. Aunque una forma tan drástica de cambio no siempre es bien aceptada en las sociedades cerradas. Y eso fue lo que les pasó, quisieron realizar el cambio tan intensamente que no se dieron cuenta que la gente no estaba preparada para pasar página tan rápidamente; es decir, de una forma de vida estricta y reprimida a otra completamente liberal donde no se daba importancia a ninguna norma o moral establecida.

Aunque algunos años duró su permanencia sobre la faz de la tierra, al final el movimiento se fue disolviendo, envuelto en represalias políticas y rechazo de parte de la sociedad que aún no conseguía comprenderlo.

Pero aquella forma de pensar se mantuvo y se mantiene hoy día todavía, de un modo más reservado y personal. Así se asegura su aceptación en el medio que hoy tenemos por ámbito social.

La transformación que aquellas jóvenes mentes pedían a viva voz, era necesaria sin duda alguna, aunque el método para llevarla a cabo no fuese el más adecuado. Los cambios importantes, han de realizarse poco a poco, de forma sutil y progresiva.

No obstante, algo de aquel movimiento espontáneo marcó de por vida a muchas personas, que sintieron germinar en su corazón la semilla de la esperanza. Un esperanza de cambio, que algunos no llegarían a conocer, pero que una vez implantada en el inconsciente social tenía que influir de alguna forma en la humanidad de aquellos dramáticos años.

Existía, sin duda alguna, la necesidad imperiosa de transformación a nivel global.

Ahora es cuando hemos de prestar atención a otro suceso que comenzó a producirse por aquellas mismas fechas y que sobre todo en la actualidad, es cuando deja entrever las repercusiones que nos trajo y traerá.

Fue a principios de la década de los ochenta, cuando empiezan a destacarse una serie de características diferentes y peculiares en niños nacidos en la década anterior, es decir a lo largo de los años setenta. Estos pequeños, mostraban un carácter diferente desde su más tierna infancia. Tenían una perspectiva social tan abierta que ya desde su niñez denotaban el interés en intentar comprender el por qué de muchas cosas. No estaban de acuerdo con costumbres y formas de vida y fácilmente dejaban escapar una actitud rebelde ante todo aquello con lo que no compartían opinión. Solían dejar ver su preocupación por lo etéreo y muchos de ellos a medida que iban creciendo, desarrollaban diferentes tipos de facultades extrasensoriales, de forma que aumentaban aún más su conexión con el mundo espiritual.

Calificados como problemáticos, incomprendidos o simplemente contradictorios, causaron la aparición de conflictos en el ámbito más cercano que tenían: familia, amigos, escuela… etc.

No obstante, una parte de la comunidad científica de investigación dedicada al estudio de aspectos que se salían de lo ordinario y común también comenzó a prestar atención a la actitud de estos pequeños, que cada vez era más latente. Hablamos, sin duda de los estudios parapsicológicos y metapsíquicos que se llevaban a cabo de forma más importante en centros universitarios de Alemania, Francia y Estados Unidos.

En sus experimentos con estos niños, tuvo una gran relevancia el uso de la cámara Kirlian. Ésta cámara inventada casi por causalidad por un científico del mismo nombre, permitía obtener una imagen nítida de las capas del aura que rodeaban a las personas.

En los resultados se observaban una serie de colores que rodeaban el cuerpo de las personas, pero que se hacían más intensos a nivel de la zona de hombros y cabeza. Así la mayoría de estas fotografías se hacían y se hacen en esta parte del cuerpo.

Según los estudios que se realizaron, cada color tenía un significad y estaba relacionado intrínsecamente con muchos factores de las personas como el estado emocional, condiciones físicas, patologías….etc. Incluso una misma persona era fotografiada en diferentes ocasiones y su espectro de color era diferente, aunque siempre había un color dominante, que era el que marcaba el carácter o personalidad predominante, como si fuera la esencia de la persona. Y este color siempre aparecía aunque el resto variara.

En el caso de estos niños, se les realizó también esta prueba fotográfica, y cual fue la sorpresa al descubrir que en la mayoría de ellos, el color que dominaba claramente al resto era el Azul Índigo. En comparación a otros muchos niños que se fotografiaron, éste color resaltaba en éstos pequeños de forma excepcional.

En el aura, este color indica gran espiritualidad y la capacidad de transformar profundamente todos los ámbitos de la vida.

Este fue el motivo por el que se bautizó a esta generación como “niños índigo”.

Casualmente, para la Tierra en esas fechas se estaba produciendo un tránsito importante a nivel astrológico. La Era de Piscis, hasta ahora la regente se despedía, dando la bienvenida a la siguiente. Esa era astrológica que empezaba a aproximarse es la de Acuario, hoy en día completamente instaurada.

La era de Acuario viene definida por este mismo color índigo y cual significado o repercusión social se traducía, ya desde entonces, en la “Transformación Absoluta”. Y esto solo sucedería mediante el derrumbe de todos los esquemas sociales y la instauración de nuevas formas de reestructuración integral de la sociedad. Acercaría a cada persona a su verdadero estado de ser. El renacimiento total tras el fin de lo conocido hasta ahora, lo cual venía a ser demasiado coincidente con la dominación de este color en el aura de las nuevas almas que llegaban al planeta.

Podía ser una casualidad más del destino, pero justo cuando se acerca el tránsito de era astrológica empieza a aparecer en las personas un cambio energético que coincidía exactamente con las características que la nueva era traería con ella y que afectaría inexorablemente a todo el planeta.

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