MÁS ALLÁ DEL MUNDO FÍSICO
Desde hace años venimos cuestionando la existencia de otra realidad similar a la nuestra pero que goza del privilegio de la eternidad. La vida se desarrolla en ese espacio a expensas del miedo a la muerte y con la libertad de acción y pensamiento jamás imaginada. No obstante, en nuestro mundo más cercano, la falta de pruebas sostenibles que corroboren su existencia, hace que aflore un clima de escepticismo, dudas e incluso temor ante dicha cuestión.
Hace un siglo y medio, en un pequeño pueblo de Estados Unidos, dos jóvenes hermanas sufrieron una experiencia que cambiaría para siempre el rumbo de sus vidas.
Durante bastante tiempo, una serie de golpes inexplicables inundaron la humilde vivienda de la familia Fox. A medida que transcurrían los días y el fenómeno persistía, las dos hijas adolescentes, llegaron a establecer una especie de código binario con la fenomenología activa. Un golpe significaba "Sí" y dos golpes, "No".
La sucesión de preguntas que iban formulando al fenómeno, iban seguidas de la correspondiente respuesta que, lejos de parecer irracional, mostraba un alto grado de inteligencia.
El caso comenzó a ser estudiado por prestigiosos investigadores de la época.
A través de este método de comunicación, fue otorgándose cierta información al grupo que comenzó a llevar el caso, con la intervención mediadora de las jóvenes hermanas. Las primeras conclusiones hacían sospechar que se trataba de la presencia real de un ser o ente independiente del resto de personas que intervenían en el asunto. La cuestión más importante surgió a la hora de constatar la procedencia de dicho ser, que según indicaba, venía del otro lado de la muerte.
Este particular caso, fue tan solo la punta del iceberg que a día de hoy no llega a vislumbrarse. Marcó por completo el rumbo de las investigaciones que hasta entonces se llevaban a cabo, y de las que surgieron posteriormente. Desde entonces, han sido muchos los casos conocidos y los testimonios de características similares al caso Fox, que sugieren una indiscutible forma de existencia en un lugar diferente a nuestro mundo.
Aún no conocemos qué hay en él, pero parece ser indudable la existencia del mismo. Gracias al trabajo de muchos investigadores y estudiosos, que tras años de dedicación han conseguido argumentar hipótesis sostenibles, conocemos algunas posibilidades para acercarnos a ese espacio y poder estudiarlo dentro de nuestras limitaciones.
Es imposible medir la distancia existente entre nuestra realidad y ese lugar . Desconocemos si es otro mundo físico sito en alguna parte del infinito universo; si se ubica en otro plano vibratorio cercano al nuestro , o si consta de una realidad etérea integrada en la nuestra propia.
Sea como sea el orden que dispone la situación de los dos espacios, parece existir cierta conexión entre ellos. Bajo determinadas circunstancias la barrera que separa ambas realidades, se hace vulnerable y permite el paso desde un lado a otro.
Dicho estado se ve cuantiosamente favorecido por estados no ordinarios de conciencia, donde la persona baja la atención y la vigilia habitual. Esto permite que el inconsciente aflore y ese individuo expanda su conciencia hasta niveles imposibles de alcanzar en la realidad diaria. Durante tal experiencia, la liberación que sufre la persona le permite seguir actuando con total disposición de pensamiento, lógica, razonamiento y toma de decisión. La integridad de su ser no se altera en absoluto, pero el campo donde puede desarrollarse y fluir, se amplia de forma notable.
Se afirma que cada noche cuando dormimos, se produce esa separación cuerpo-conciencia y que somos capaces de acceder a esos otros espacios desconocidos. La situación cambia considerablemente cuando despertamos. Unos buscan explicación en la desconexión brusca de nuestra mente con el plano donde se hallaba; otros, en la secreción de hormonas al activarse el organismo tras el descanso, pero la cuestión es que la mayoría de los sueños y experiencias que tienen lugar durante la noche, no se recuerdan posteriormente.
De forma ocasional, puede volver a aflorar la vivencia, cuando la persona se sume en un estado similar, como por ejemplo al comenzar a dormirse de nuevo o durante una relajación profunda. Se produce la separación progresiva de la realidad y se va teniendo acceso a ese otro plano, con lo que pueden capturarse recuerdos que quedaron grabados en dicho lugar y al cual no es posible llegar desde el estado de vigilia.
Esto sugiere que se interpreten todas las situaciones como simples sueños y que en ningún momento puedan asociarse otros planteamientos.
Por tanto, una persona que afirma rotundamente que solo existe este "más acá", lo seguirá creyendo y no tendrá duda alguna si la interpretación de sus experiencias nocturnas se ciñe a la fantasía onírica.
Con este ejemplo de posibilidad de acercamiento a un plano diferente al nuestro de forma natural, podemos realizar una sencilla comparación de lo que tras la muerte puede suceder.
El proceso de morir por sí solo engendra sensación de miedo, rechazo, abandono, y sobre todo la posibilidad de llegar a desaparecer. El temor primero y último del ser humano, que se alza sobre todas las amenazas físicas o psicológicas concebidas, es pensar en la desaparición de su ser: dejar de existir. La muerte es la desaparición física del cuerpo que conocemos, con lo que al no tener pruebas de que sucede después, el concepto adquiere cualidades amenazantes para las personas. Se teme que desaparezca la conciencia, el ser.
Algunas no quieren prestar demasiada atención al asunto, aunque otros, ante la complejidad de emociones que sienten, dirigen todo su espanto ante cualquier aspecto que tenga que ver con la muerte en sí.
Desde el otro lado, nadie puede volver abiertamente y gritar a viva voz que sigue con vida; con otro tipo de vida diferente a la que llevaba. En determinadas circunstancias y escasas ocasiones, se obtiene una manifestación inexplicable en nuestro mundo físico que, tras escapar de las explicaciones conocidas, solo puede comprenderse por la actuación de fuerzas no humanas y no carnales, que parecen no pertenecer a este mundo.
Así es que, si el origen de la producción de esas fuerzas, no se puede encontrar en nuestras investigaciones científicas ni en las pruebas ni ensayos realizados, ¿de donde surge la potencialidad necesaria para dar lugar a estos fenómenos?
La respuesta viene por sí sola: hay que buscar más allá de lo conocido. Por tanto, debe deducirse que en alguna parte de este universo existirá un lugar donde una fuente determinada sea la emisora de la energía que origina una u otra manifestación.
Los espíritus, las entidades, los seres extraños de los que se suele escuchar hablar,… quizá tengan una estrecha relación con ese otro plano o lugar. Ellos también se manifiestan por medio de la energía, puesto que carecen de envoltura física. Parecen usar esta energía para proyectar sus deseos e intenciones de hacerse notar; para que personas determinadas capten su presencia.
Como pequeño apunte, podemos decir que durante la transición desde el estado de vigilia hasta ese plano donde la materia pierde importancia y se alza el ser espiritual, puede ocurrir en ocasiones, el contacto con otros seres que se hallan en las mismas condiciones o que tras el fallecimiento de su cuerpo carnal, se encuentran en zonas muy cercanas a dicho plano. Aunque como ya se ha mencionado, puede atribuirse la experiencia a un sencillo sueño donde aparecen personas conocidas o desconocidas.
Buscando la explicación de cómo puede ser posible todo esto, hallamos un indicio: las partes en común de las dos realidades y seres, es decir, la energía. En la energía parece estar la clave de todo, pero es una piedra sin pulir todavía. El día que comencemos a explorar sobre sus posibilidades, quizá podamos dar respuesta a muchas dudas.
Entre ellas, la existencia de los espíritus. Si pudiera demostrarse la existencia de unos seres inteligentes, capaces de razonar, que están en algún lugar de este universo sin forma material, y muchas veces afirmando que por un tiempo estuvieron encarnados en nuestro mundo, ahí tendríamos una prueba irrefutable de que tras la muerte, aunque se desconozca con exactitud qué es lo que aguarda, por lo menos sabemos que Hay Algo.
Un mundo, un espacio, una energía …. Si algo se halla tras el momento del óbito, si seres "vivos" dicen estar en ese lugar, debe ser porque realmente haya una especie de supervivencia tras el deceso. Las dudas comenzarían a tener respuesta y el miedo a desaparecer sería solo un vago recuerdo. Pero todo esto está muy lejos de nuestras manos aún.
Por el momento debemos conformarnos con los testimonios de quienes han tenido esta especie de contacto con ese otro mundo y/o con los seres que parecen habitarlo, y con los que por experiencias, descartan cualquier tipo de duda frente a la realidad de su existencia.
Los demás, mientras tanto, seguiremos cuestionándonos lo que ocurrirá cuando muramos. Si seguiremos vivos tal y como empezamos a creer o equivocadamente desapareceremos. Así continuaremos nuestra búsqueda personal para intentar acercarnos a esa verdad latente.
Como último comentario frente a ese momento que, aunque inevitable, todos sufriremos tarde o temprano, solo quiero añadir que para hacernos más fuertes y vencer el miedo que pueda causarnos , debemos ser lo más felices posible. Se debe intentar aprender del día a día, de las personas que encontremos en nuestro camino, disfrutar de aquello que tenemos y estar orgullosos por lo que hayamos conseguido. Cuando llegue ese temido instante, al menos podremos estar satisfechos de lo que vivimos e hicimos.
Aunque, con un poco de suerte, es posible que podamos conocer qué hay en ese más allá mucho antes de entrar en él. Solo debemos tener confianza en
El resto llegará por sí solo.
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